En corto
Antes de pagar anuncios: completa tu ficha de Google y pide reseñas a quien acaba contento; ten una web que explique lo que tratas y deje pedir cita sin llamar; date a conocer a quien te puede mandar pacientes, y no dejes escapar a nadie de los que ya te llaman o te escriben.
Tu ficha de Google, completa
Cuando alguien busca «psicólogo en Albacete» o «logopeda cerca de mí», lo primero que suele ver es el mapa con unas pocas consultas. Cada una es un Perfil de Empresa de Google: es gratis y, para mucha gente, es lo único que mira antes de llamar.
- La categoría exacta, como «Psicólogo», «Logopeda» o «Fisioterapeuta», y las secundarias si haces más cosas.
- El horario de verdad, con los festivos y las vacaciones.
- Fotos de tu consulta: la entrada, la sala, tú. Mejor que cualquier foto de un banco de imágenes.
- Tus servicios, con una línea de qué es cada uno.
- El enlace para pedir cita, que lleve a tu web y no solo a tu teléfono.
- Los mismos datos que en tu web: el nombre, la dirección y el teléfono, escritos igual en los dos sitios.
Reseñas: pídelas y contéstalas
Entre dos consultas que le pillan cerca, mucha gente se decide por las reseñas: cuántas hay, si son recientes y cómo contestas. No hace falta esperar a que lleguen solas.
- Pídelas en el momento justo: cuando el paciente te da las gracias, al terminar un tratamiento o al darle el alta.
- Con el enlace directo. Google te da un enlace para pedir reseñas; mándalo por WhatsApp o por correo para que no tenga que buscarte.
- Sin nada a cambio. Ni descuentos ni sesiones gratis por una reseña: Google no lo permite.
- Contesta a todas, también a las malas, con calma. Y sin contar nada de la consulta: lo que escribes lo lee todo el mundo, y el tratamiento de cada paciente es cosa suya.
Una web que explique lo que haces y deje pedir cita
Tu ficha de Google lleva a tu web, y ahí se decide si te escriben. Lo que tiene que tener:
- Una página por lo que tratas: ansiedad, terapia de pareja, dislalias, tartamudez, suelo pélvico… Cada una contesta a una búsqueda y cuenta cómo trabajas.
- Quién eres: tu foto, tu formación y tu número de colegiado.
- Lo que cuesta la primera sesión y lo que dura, o al menos un «desde». Quien ve el precio no tiene que llamar para preguntarlo.
- Dónde estás y cómo se llega, con el mapa.
- Pedir cita sin llamar. Para mucha gente la primera llamada es lo que más cuesta, sobre todo en psicología. Si puede elegir día y hora desde el móvil, a las once de la noche, lo hace.
- Que cargue rápido en el móvil, que es desde donde te van a buscar.
Si no tienes web, o la tuya no deja pedir cita, mira cómo hacemos la web con reservas online.
Quién te puede mandar pacientes
Un paciente que te manda otro profesional llega con la confianza puesta. Date a conocer a quien ve antes que tú a tus pacientes:
- En psicología: médicos de familia, psiquiatras, pediatras, orientadores de colegios y otros psicólogos que no trabajan lo que trabajas tú.
- En logopedia: pediatras, otorrinos, neurólogos, orientadores y escuelas infantiles.
- En fisioterapia: traumatólogos, médicos del deporte, clubes, gimnasios y entrenadores personales.
- En nutrición: médicos de familia, endocrinos, gimnasios y entrenadores.
Lo que funciona es sencillo: preséntate en persona, deja claro qué casos ves y cuáles no, y cuando te manden a alguien, cuenta a quien te lo mandó cómo va, con el permiso del paciente. Así se acuerdan de ti la próxima vez.
No pierdas a los que ya te buscan
Muchos pacientes se pierden antes de la primera cita: llaman cuando estás en sesión, no vuelven a llamar y acaban en otra consulta. Tres cosas lo evitan:
- Que puedan pedir cita desde la web sin esperar a que contestes.
- Una hora fija para devolver llamadas y mensajes, todos los días.
- Confirmación y recordatorio de cada cita, para que no se olviden. Lo contamos en cómo evitar las citas a las que no viene nadie.
Y cuida a los que ya tienes, que son los que más te recomiendan. Si alguien deja el tratamiento a medias, llámale para saber cómo está: a veces solo necesitaba otra hora.
Anuncios, cuando lo de arriba esté hecho
Los anuncios en Google o en Instagram pueden traer pacientes, pero llevan a tu web y a tu ficha: si ahí no hay reseñas ni una forma fácil de pedir cita, pagas por visitas que no escriben. Empieza por lo de arriba y deja los anuncios para llenar huecos concretos.
Y ten en cuenta que la publicidad de los servicios sanitarios tiene sus normas: tu colegio profesional te dice qué puedes anunciar y cómo.
Según tu especialidad
Psicología
Lo que más frena es la primera llamada: deja pedir la primera sesión desde la web sin tener que contar el motivo. Y si haces terapia online, tu zona ya no es solo tu ciudad.
Logopedia
Quien te busca suele ser la madre o el padre, después de hablar con el colegio o con el pediatra. Que te encuentren al buscar «logopeda en» tu ciudad y puedan pedir la primera valoración sin llamar.
Fisioterapia
Los clubes y los gimnasios de tu zona son tu mejor escaparate. Y los bonos de sesiones ayudan a que el paciente termine el tratamiento.
Nutrición
Si pasas consulta por videollamada, dilo bien claro en tu web y deja reservarla igual que la presencial: así te encuentra también quien no vive cerca.
Clínicas dentales
La primera visita es la cita que más cuesta conseguir: que se pueda pedir desde la web, con el doctor que elijan o con el primero libre.
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